La Cuenca Amazónica

Protectores de su hogar y el clima

La región del Amazonas posee más de la mitad de todas las selvas tropicales  del mundo. Con una extensión aproximada de 7,9 millones de km2, la cuenca del Amazonas se postula como la selva tropical más grande del mundo con una importancia especial en la lucha contra el cambio climático. En las zonas pertenecientes a los pueblos indígenas se puede apreciar que el medio ambiente se encuentra prácticamente inalterado gracias al estilo de vida tradicional que tienen estos pueblos. Durante cientos de años, estos pueblos practicaron la silvicultura de manera sostenible y desarrollaron un profundo conocimiento sobre el medio; son por tanto, las personas apropiadas para poner en práctica las medidas de acción climática sobre el territorio.

 

 

 

La protección indígenas

Las condiciones climáticas óptimas en el ecosistema del Amazonas han dado lugar a una amplia biodiversidad. No solo la riqueza biológica de la Amazonia ha generado una fauna y flora característica, sino que también más de 450 pueblos indígenas habitan en estas tierras, algunos de estos pueblos tienen más 10 000 años de antigüedad. Los indígenas viven en armonía con esta biodiversidad, lo que contribuye a la preservación del medio ambiente. A pesar de pertenecer a diferentes culturas y familia lingüística, su modo de vida implica un uso responsable de estas selvas tropicales y comparten un gran respeto por las mismas.

De los 2,4 millones de km2 de selvas tropicales perteneciente a los pueblos indígenas, aproximadamente todavía hay 1 millón de km2 que no se han reconocido de manera legal. Se calcula que el 20% de esta área se encuentra bajo amenaza por la actividad petrolera, proyectos de infraestructuras y extensas explotaciones agroindustriales. Estos territorios no son únicamente el hogar de poblaciones indígenas, sino que juegan un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático. Un estudio reciente llamado «Selvas de Carbono en el Amazonía» (Carbon Forest in Amazonia) muestra que la mitad del carbono almacenado en los 9 países de la cuenca del Amazonas se encuentra en zonas protegidas y de los indígenas. Se trata de una cantidad mayor que la que se haya en todos los bosques de la República Democrática del Congo e Indonesia juntos.