Pueblos indígenas

Una cuestión de identidad

De acuerdo con la RAE (Real Academia Española), indígena (del latín: indigĕna) se aplica a todo aquello que es relativo a una población originaria del territorio que habita. Este término pretenden expresar la íntima relación que existe entre los pueblos   y el territorio que ocupan, por ello, los propios indígenas usan este término para distinguirse del resto de la población.

Tras años de campañas políticas y reivindicaciones, las asociaciones indígenas han conseguido establecer el término «pueblos indígenas», prevaleciendo sobre términos peyorativos como «pueblos primitivos» o «indios» e infiriendo el reconocimiento de su historia, cultura y su derecho sobre el territorio y a la autodeterminación. Aunque no existe una definición universal para «pueblos indígenas», lo que se pretende es la conservación de sus tradiciones culturales, lingüísticas y sociales; que se ven amenazadas por las diferencias con el resto de la población.

Los guardianes de las selvas tropicales

A pesar de que los pueblos indígenas de todo el mundo son de las comunidades que menos han contribuido al cambio climático, paradójicamente, son de los más perjudicados por este efecto. Esto les concede un papel importante en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, designándolos como los guardianes de los bosques que son los sumideros de carbonos. Puesto que dependen en gran medida del medio ambiente, estos pueblos poseen un profundo y tradicional conocimiento que les permite hacer un uso óptimo de los ecosistemas más frágiles.

El reconocimiento legal de los territorios indígenas no solo es importante para el sustento de los propios pueblos indígenas, sino que es la manera más eficaz de conservar complejos ecosistemas forestales que tienen un efecto directo sobre el clima y el ciclo de nutrientes, del agua y del suelo. De este modo, los pueblos indígenas contribuyen de gran manera en la lucha contra el cambio climático y la conservación del medio ambiente.

Pueblos aislados y pueblos en aislamiento voluntario

Se calcula que entre el 50% y el 70% de estos pueblos no sobrevivirían al contacto con la sociedad, provocando la extinción del pueblo entero. Existen aproximadamente unos 60 pueblos en la Amazonia que rechazan cualquier tipo de contacto con la sociedad; normalmente debido a malas experiencias en el pasado, tales como actos de violencia, asesinatos o enfermedades mortales.

Estos pueblos no cuentan con un  gran número de habitantes (aprox. 100), por tanto, cualquier efecto perjudicial, por leve que sea, podría suponer su extinción. De hecho, no solo son vulnerables a las «enfermedades occidentales» (ej.: el sarampión, la varicela o la gripe), sino también la presión constante a la que se somete la zona amazónica. La integración geográfica y económica  que sufren estos territorios es constante, y aun con reservas o zonas protegidas, estas son incapaces de garantizar la protección de todos los pueblos.

La cualquier manera de reducir la opresión de estas zonas favorece la existencia de los pueblos indígenas.