30 años de justicia climática

Evaristo Nugkuag Ikanan y Johann Kandler sobre el início de la cooperación indígena en la Alianza del Clima y la importancia de la justicia climática

La Alianza del Clima nació hace 30 años con la adopción del Manifiesto de las ciudades europeas sobre la alianza con los pueblos indígenas del Amazonas. Desde entonces, nuestra asociación con los pueblos indígenas de la Amazonia se ha convertido en el segundo pilar de la identidad de nuestra red, junto con la acción climática local. Para contrarrestar el cambio climático y los problemas que presenta, tenemos que ofrecer una acción climática justa, acción que exige que reconozcamos las relaciones mundiales y las interdependencias y que apoyemos soluciones sostenibles y locales que promuevan una mejora en la vida para todos. Junto con dos antiguos compañeros de la Alianza del Clima, volvemos la vista atrás a los 30 años de justicia climática y relaciones con los pueblos indígenas: Johann Kandler, coordinador de la colaboración con la Alianza del Clima de Austria en el río Negro, y Evaristo Nugkuag Ikanan, del pueblo aguaruna de Perú, activista de los derechos humanos, del medio ambiente y miembro de la primera junta directiva de la Alianza del Clima.

«Se estableció con la fundación de la Alianza del Clima una nueva “relación entre el norte y el sur”, basada en una preocupación común por salvar la selva amazónica de la destrucción. Los pueblos indígenas luchaban por su territorio y buscaban aliados y, por otro lado, había preocupación en Europa por la protección del clima», nos cuenta Johan Kandler sobre el comienzo de la cooperación entre la Alianza del Clima y los pueblos indígenas de la Amazonia. Algunos años antes, Evaristo Nugkaug Ikanan participó en la fundación de COICA, organización paraguas de las organizaciones  indígenas de la Amazonia, la organización aliada indígena más importante de la Alianza del Clima. «La reacción de los municipios europeos fue muy positiva, además de que entendieron la situación de la cuenta amazónica. Pudimos sacar a la luz distintos problemas que se dan allí, tales como la deforestación, la contaminación de los ríos, la extracción de los recursos naturales y todo el sufrimiento del ecosistema en general». El intercambio directo entre Europa y la Amazonia dejó clara las complejas relaciones. «Al renunciar a la madera tropical, las autoridades locales y las corporaciones dieron el primer paso para combatir los efectos negativos de nuestro consumo de las materias primas, ademas de aprender a valorar la cultura indígena», nos explica Kandler.

Además de su colaboración con COICA, la Alianza del Clima también está asociada con distintas organizaciones indígenas de la Amazonia como, por ejemplo, la fuerte relación entre la Alianza de Austria y la organización central indígena FOIRN en el río Negro, Brasil. Johan Kandler, coordinador de esta cooperación, expresa los positivos resultados. «La Alianza del Clima de Austria empezó en 1993 su cooperación con FOIRN, que ha estado trabajando por el reconocimiento de los derechos y territorios indígenas desde 1987. Las contribuciones anuales fijas de los miembros de la Alianza del Clima han ayudado a fortalecer FOIRN y crear alrededor de 80 asociaciones locales. Esto ha permitido proteger 135 000 km² de selva tropical, área que equivale a 1.5 veces el tamaño de Austria. La asociación generó en Austria medidas de contratación pública para promover la agricultura orgánica y el comercio justo, así como para aumentar la conciencia sobre el comportamiento del consumidor y la justicia climática».

Debemos continuar avanzando por una mayor justicia climática. Es especialmente importante que este año centremos nuestra atención en nuestros socios indígenas. ¿Qué tiene que pasar para que construyamos un mundo más justo y respetuoso con el medio ambiente? Evaristo Nugkuag Ikanan le da especial importancia al papel de los pueblos indígenas en la lucha contra la sobreexplotación y la contaminación. «Con este objetivo, exigimos que se respeten nuestras culturas, nuestra forma de vida y el conocimiento de nuestros pueblos y comunidades; esa es la única manera en la que podemos vivir en armonía con el Amazonas. Nosotros somos quienes mejor sabemos cómo cuidarlo sin cambiarlo». Para que esto sea posible, Johann Kandler afirma tener una demanda específica: «Para que la acción climática tenga éxito no se necesita solo una reducción constante de las emisiones de los gases de efecto invernadero, sino también una reestructuración de las estructuras políticas y económicas injustas. El objetivo debe ser garantizar el uso justo de los recursos naturales (de la tierra, el agua, la atmósfera, los recursos naturales, etc.) para todos los seres vivos y preservar la base de la vida para el futuro». El diálogo con los socios indígenas es fundamental, ya que han conseguido preservar el delicado medio natural a través de métodos de gestión adecuados.  

«A través de la asociación con los pueblos indígenas, la Alianza del Clima puede dar ejemplo de una justicia climática en la práctica», enfatiza Johan Kandler. Evaristo Nugkuag Ikanan también considera la relación entre la Alianza del Clima y los pueblos indígenas como un factor de éxito, ya que la red puede comprender así la realidad actual trabajando con los municipios europeos. Es optimista con respecto al futuro: «Trabajando con los pueblos indígenas, va a ser posible fortalecer la protección de los pulmones del planeta».

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Fotografía de Evaristo Nugkuag Ikanan: Raimond Spekking / CC BY-SA 3.0 (via Wikimedia Commons)